Desde Comodoro Rivadavia, y en un deporte que es auge fuera del AMBA, este protagonista sueña con representar a la Argentina, como sucedió en su familia con uno en el fútbol y el otro, que casi juega en la NBA y lo hizo en básquet. Una historia donde los sueños son pintados «celestes y blanco».
Desde la provincia del Chubut, en el corazón de la Patagonia y con una disciplina que crece en las provincias argentinas, en sus cuatro puntos cardinales, el protagonista de esta historia espera para probarse la ropa de la Selección Argentina tal como lo hicieron sus hermanos en el fútbol y el básquet nacional.
Romero, jugador de Malvinas Argentinas Newcom de Comodoro Rivadavia, es el mayor de cuatro hermanos: todos practicaron deportes a lo largo de su vida. Dos de ellos trascendieron las fronteras de la práctica libre y llegaron a ser profesionales: Sergio, “Chiquito” y Diego, “El Negro”.
Marcos Romero, de 52 años y 1.91 de estatura, es uno de los atacantes de su equipo y subcampeón Sudamericano con Deportivo Madryn en 2023, fue citado por la Federación de Vóley Argentina para un pre seleccionado.

Marcos era flaco y espigado, y poco a poco fue adoptando al vóley como disciplina favorita, aunque lo era el deporte en general. La televisión en algunos hogares del pueblo y las señales brasileñas como «O Globo» o «Bandeirantes», donde las proezas del San Pablo de Telé Santana en el fútbol y Diego Maradona con Argentina subcampeona del mundo en Italia vienen a la memoria de esos días. Era un vivir del deporte en general.
Mientras transita la temporada casi invernal en la ciudad de Comodoro Rivadavia, como parte de la actividad petrolera, Romero busca emular a sus hermanos y, por modo propio, seguir adelante con ese fuego sagrado de los amantes del deporte, donde no importa la edad y sí divertirse, competir y compartir. No importaba el tiempo, pero sí el momento entre lo lúdico y la integración como motor. Y qué mejor que representando al país.
Marcos Romero llegó a Comodoro Rivadavia a mediados de los años 90 y jugó al vóley en la Fuerza Aérea, para luego despuntar el vicio con su otro hermano, Oscar, y los dos restantes a disputar torneos libres con sus amigos de la “La Banda de Frodos”, donde hoy, en asados y cenas, rememoran partidos y un sinfín de anécdotas con el deportes y proezas de juventud imborrables.
EL DESAFÍO DEL NEWCOM Y EL ORGULLO DE LA «CELESTE Y BLANCA»
Diego Romero, actual jugador de basquet del Club Náutico Rada Tilly, destacó el compromiso de su hermano Marcos con el deporte «Marcos se tomó en serio el Newcom y como todo un profesional». El basquetbolista, que surgió en Gimnasia y Esgrima de Comodoro y de paso pro los seleccionados argentinos de básquet, dialogó con DEPORTV y analizó las cualidades de su hermano, que irá por el sueño de representar a la Argentina en Newcom: «Es muy talentoso en los deportes», sentenció.
«Desde que empezó a jugar Newcom se le nota que lo toma con seriedad y profesionalismo. El punto es que está yendo a entrenar los cinco días de la semana», valoró y se refirió a la chance que tendrá su hermano como parte del seleccionado de Newcom de mayores de 50 años, donde buscará ser parte del equipo nacional en el Sudamericano de Roche, en Uruguay.
El basquetbolista, que juega en Náutico Rada Tilly en Chubut, lo vio en acción a su hermano y reconoció el diferencial que saca como atacante.
«Lo vi hacer cosas que por ahí los otros lanzadores no hacen, y es donde marca un poco la diferencia. No solo por la altura, sino porque sabe que es un juego táctico y donde es mejor ser rápido de la cabeza que de las piernas. En eso se nota que Marcos saca la diferencia», concluyó Diego.


