Desregulación Inmobiliaria: «Argentina debería mirar lo sucedido en España con el plan de desregulación»

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Así lo destacó Federico Blanco, CEO de Valuartia Luxury Real Estate «antes que nada quiero aclarar que estoy a favor de la desregulación inmobiliaria y que tengo una inmobiliaria en Argentina y una en España.

Cada vez que se habla de desregular el mercado inmobiliario aparece la misma promesa: más competencia, más inversión y viviendas más accesibles. Pero la experiencia de España demuestra que una desregulación mal equilibrada también puede generar especulación, pérdida de controles y una fuerte suba de precios.

«Y eso es justamente lo que voy a analizar y comparar con lo que podría ocurrir en Argentina» aclaró Federico Blanco.

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«En España, durante los años 90, el Estado fue eliminando regulaciones del sector inmobiliario. Una de las medidas más importantes fue quitarle exclusividad a los API (Agentes de la Propiedad Inmobiliaria), que hasta entonces eran los profesionales habilitados oficialmente para intermediar operaciones, son comparables a los CIM (corredores inmobiliarios matriculados) de Argentina» indicó el responsable de Valuartia en España y Argentina.

A partir de ese momento prácticamente cualquiera podía abrir una inmobiliaria.

El objetivo era aumentar la competencia y hacer más dinámico el mercado. Algo muy parecido a lo que hoy se discute en Argentina con distintos procesos de desregulación económica.

Al principio, el resultado pareció positivo:
– aparecieron miles de nuevas inmobiliarias,
– crecieron las franquicias,
– aumentó la construcción,
– y el sector se llenó de inversiones.

España vivió un verdadero boom inmobiliario. Pero detrás de ese crecimiento empezaron a aparecer problemas que hoy sirven como advertencia.

La competencia dejó de basarse solamente en calidad o profesionalismo y pasó a enfocarse cada vez más en vender rápido y captar propiedades a cualquier costo. El negocio inmobiliario se volvió mucho más agresivo comercialmente.

También empezó una fuerte especulación.

La vivienda dejó de verse solamente como un lugar para vivir y pasó a convertirse en un activo financiero. Mucha gente compraba departamentos no para habitarlos, sino para revenderlos más caros meses después. Eso hizo subir los precios de manera acelerada.

Algo parecido podría ocurrir en Argentina si la desregulación avanza sin controles claros:


– más ingreso de operadores sin experiencia,
– más especulación,
– concentración de propiedades como inversión,
– y menos acceso real a la vivienda para la clase media.

En España, durante los años previos a 2008, se construían viviendas a un ritmo récord. El crédito hipotecario crecía constantemente y parecía que el mercado nunca iba a frenarse. Hasta que explotó.

Cuando cayó la burbuja inmobiliaria:
– quebraron constructoras e inmobiliarias,
– miles de personas perdieron el trabajo,
– los precios se desplomaron,
– y quedaron enormes barrios enteros con viviendas vacías.

La economía española había quedado demasiado dependiente del “ladrillo”.

Argentina todavía tiene diferencias importantes con España:
– menor acceso al crédito hipotecario,
– menos financiamiento bancario,
– y un mercado inmobiliario más chico.

Pero también tiene sus propios riesgos:
– inflación alta,
– búsqueda de refugio en propiedades,
– desconfianza en la moneda,
– y una fuerte tendencia cultural a invertir en ladrillos.

«Por eso pienso que la discusión no debería ser simplemente “regular o desregular”, sino cómo generar un mercado más moderno sin perder profesionalismo, transparencia y protección para quienes compran o alquilan» aclaró Federico Blanco de Valuartia.

La experiencia española deja una enseñanza clara: desregular puede acelerar el mercado, pero si no existen controles adecuados, también puede convertir la vivienda en un negocio financiero cada vez más alejado de las necesidades reales de la gente.

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