Crecen las alertas en Comodoro por el cierre de negocios y la venta de fondos de comercio

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La ciudad atraviesa un escenario económico complejo donde cada vez más locales bajan sus persianas o se transfieren. Especialistas advierten sobre el impacto en el empleo, el consumo y la dinámica comercial.

En Comodoro Rivadavia se profundiza la preocupación por la cantidad de comercios que dejaron de funcionar o que fueron puestos en venta en los últimos meses. Esta situación refleja un contexto económico adverso que golpea tanto a comerciantes como a trabajadores.

Según explicó César Herrera, docente e investigador del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, los datos oficiales no alcanzan a mostrar completamente la realidad. Si bien el desempleo informado ronda el 4,7%, al considerar el margen de error podría acercarse al 7%, lo que evidencia una situación más delicada de lo que indican las estadísticas.

Durante años, algunos indicadores no lograban reflejar con precisión lo que sucedía en la vida cotidiana. Actualmente, aunque las cifras son más consistentes, continúan mostrando un escenario complejo.

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Mayor presión sobre el mercado laboral

Más allá del nivel de desocupación, uno de los datos que genera mayor preocupación es el aumento de la presión laboral. Este indicador incluye no solo a quienes no tienen empleo, sino también a quienes trabajan pero buscan mejorar sus ingresos o necesitan más horas laborales.

En este sentido, el indicador creció cerca de cinco puntos, pasando de aproximadamente el 12% al 17%. Esto implica que miles de personas en Comodoro y Rada Tilly tienen dificultades para acceder a un empleo o sostener condiciones laborales estables.

Actualmente, se estima que alrededor de 16.000 personas presentan problemas de inserción laboral en la región. A esto se suma la pérdida de entre 6.000 y 7.000 puestos de trabajo formales en la provincia de Chubut, lo que profundiza aún más la problemática.

Un comercio golpeado, pero en adaptación

Este contexto impacta directamente en la actividad comercial. En conjunto con la Cámara de Comercio, se detectó el cierre de unos 40 locales en lo que va del año, lo que refleja el estrés que atraviesa el sector.

A pesar de lo preocupante del dato, se aclara que en la ciudad existen cerca de 7.000 comercios, por lo que el sistema no está colapsado, aunque sí se encuentra debilitado y en proceso de adaptación.

En esa línea, cerca del 30% de los negocios ya incorporaron ventas online como estrategia para sostenerse, mientras que el 70% mantiene expectativas de mejora para el próximo año.

Sin embargo, el presente es difícil: los primeros meses del año —enero, febrero y parte de marzo— fueron particularmente complicados para la mayoría de los comerciantes.

Menos consumo y cambios en los hábitos de compra

Uno de los factores centrales es la caída del consumo. Según Herrera, hay una percepción generalizada de que “no hay dinero circulando”, lo que repercute directamente en las ventas.

Además, se observa un cambio en el comportamiento de los consumidores: ya no recorren tantos locales como antes, sino que investigan previamente y compran de forma más puntual.

Incertidumbre y dependencia de la actividad petrolera

El futuro cercano aparece marcado por la incertidumbre, especialmente por la situación de la industria petrolera en la cuenca del Golfo San Jorge, históricamente clave para la economía local.

Las fluctuaciones en ese sector influyen directamente en el nivel de empleo, el poder adquisitivo y el movimiento comercial. Por eso, aunque existen algunas señales positivas, también hay factores que generan preocupación.

En este contexto, el comercio continúa resistiendo, aunque el interrogante principal es cuánto tiempo podrá sostenerse frente a un escenario económico tan cambiante.

Imagen: ADNSUR

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