La fiscal general, María Laura Blanco, confirmó en una conferencia de prensa que la principal hipótesis que venía investigándose, quedó respaldada por el análisis de cámaras de seguridad, testimonios y pruebas científicas. Según las autoridades, el agresor abordó a Valeria Schwab cerca de la costanera de Comodoro Rivadavia, la atacó sexualmente y, al día siguiente, se suicidó.
Este martes por la tarde, el Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia realizó una rueda de prensa para dar detalles sobre la investigación del femicidio de Valeria Schwab, la mujer de 38 años cuyo cuerpo fue hallado sin vida la madrugada del 14 de enero en una zona de barrancos cerca del cerro Chenque.
La fiscal general María Laura Blanco y el fiscal jefe Cristian Olazábal destacaron que, tras semanas de trabajo, lograron comprobar lo que habían señalado desde el principio: el hombre que se quitó la vida al día siguiente del ataque fue quien mató a Valeria.

De acuerdo con lo expuesto por Blanco, el agresor fue identificado como Jonathan Chacano. Las investigaciones se basaron en filmaciones, testimonios de testigos y resultados de ADN, que resultaron decisivos para confirmar su participación en el hecho.
La fiscal aclaró que el análisis científico de las pruebas permitió reconstruir con precisión las últimas horas de la víctima y del sospechoso, y descartó la participación de otras personas en el ataque.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Valeria salió de su casa alrededor de las 21:50 del martes 13 de enero para una de sus caminatas habituales por distintos sectores de la ciudad —incluyendo avenida Ducos, el sector de Las Torres y zonas cercanas al paseo costero—, hasta que alrededor de las 11 de la noche envió un mensaje indicando por dónde regresaba; esa fue su última comunicación.
Cuando no regresó, su familia inició la búsqueda y encontró primero una zapatilla, y después, el cuerpo sin vida de Valeria en un lugar sin iluminación y oculto a simple vista, a pocos metros de la ruta y cerca del cerro Chenque.
Blanco explicó que las pruebas de ADN fueron clave: se encontraron rastros genéticos del agresor bajo las uñas de la víctima y en zonas íntimas, lo que permitió asociar definitivamente al hombre con el ataque. También se halló ADN de Valeria entre las pertenencias del agresor, algo que descartó la participación de terceros en el crimen.
El fiscal destacó que, si bien la autopsia no define de forma aislada el abuso, el conjunto de pruebas, las lesiones y el contexto de ADN permiten afirmar que Valeria fue víctima de un ataque sexual antes de ser asesinada.
Durante la conferencia, Blanco resaltó el trabajo conjunto de los organismos involucrados y señaló las dificultades del caso, sobre todo por el lugar donde ocurrió el hecho: un sector poco iluminado y con zonas de difícil visibilidad.
Finalmente, la fiscal remarcó que todavía restan medidas para completar el proceso, pero afirmó con firmeza que, con las pruebas existentes, se puede determinar que el sospechoso actuó solo y luego se quitó la vida, cerrando así la principal línea de investigación.


