El panorama económico en la ciudad petrolera continúa mostrando señales de alerta para el bolsillo. Según el último relevamiento presentado por el Observatorio de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, los costos de vida han aumentado con números alarmantes durante el mes de marzo.
De acuerdo con el informe, una familia tipo —integrada por dos adultos y dos menores— necesitó percibir ingresos por un total de $1.793.806 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), el umbral que delimita la línea de pobreza. Por otro lado, la Canasta Básica de Alimentos (CBA), que marca el límite de la indigencia, se situó en los $822.847.
El impacto en el individuo y el factor combustible
Para comprender la magnitud del incremento desde una perspectiva individual, el Observatorio determinó que la variable de adulto equivalente —la unidad de medida para calcular el consumo mínimo de un hombre adulto— alcanzó los $266.293.
La variación mensual arrojó un incremento del 3.3% respecto al mes anterior. Si bien la cifra parece estabilizarse en comparación con periodos de mayor volatilidad, los analistas de la Facultad de Ciencias Económicas destacaron un factor determinante en la estructura de costos local: el aumento de los combustibles.
»El encarecimiento de la logística y el transporte derivado de las subas en los surtidores ha sido un factor muy influyente para la variación de los productos en góndola», señala el reporte.
Un desafío logístico y social
La particularidad geográfica de Comodoro Rivadavia, sumada a su dependencia del transporte terrestre para el abastecimiento, hace que cualquier movimiento en el precio de los hidrocarburos se traslade de forma casi inmediata a los alimentos y servicios básicos.
Este escenario plantea un desafío creciente para las familias comodorenses, que ven cómo el costo de vida en la región más cara del país sigue alejándose de los ingresos medios, consolidando una presión inflacionaria que, aunque moderada en porcentaje este mes, mantiene niveles nominales extremadamente elevados para el consumo cotidiano.


