¿Cómo puedo saber si el huevo es fresco?

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La prueba para saber si un huevo es fresco es sencilla y solo se necesita un bol o un recipiente hondo lleno de agua fría. Si al introducir el huevo el agua, se hunde o se mantiene en el fondo, el alimento está fresco o en perfecto estado. Si al sumergir el huevo, este se queda hundido pero se mantiene de pie, significa que ya no está tan fresco como en la prueba anterior pero aún puede comerse de forma segura. Pero si lo que sucede cuando lo sumergimos es que el huevo flota en la superficie significa que no está en buen estado, según explican los expertos de «Too Good To Go», firma especializada en evitar el desperdicio de alimentos.

Otra pregunta habitual relacionada con el huevo tiene que ver con si es o no necesario lavarlo antes de comerlo. Tal como afirman los expertos de la OCU, es mejor no lavarlo pues los huevos tienen una superficie porosa y una cutícula que impide que los gérmenes pasen al interior. Si se lavan, se corre el riesgo de romper esa superficie protectora.

Los beneficios que aporta el huevo

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El huevo contiene vitaminas A, D, E, biotina, ácido pantoténico y ácido fólico, además de minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio. Además de proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y antioxidantes, el huevo aporta colina, un nutriente esencial que además es la molécula precursora de la acetilcolina, neurotransmisor asociado con una mejora cognitiva y con el metabolismo de la homocisteína que ayuda a reducir el riesgo cardiovascular.

En cuanto a las grasas, aporta ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. Aporta Omega-3 y su proporción entre grasa insaturada y grasa saturada es nutricionalmente recomendable pues es uno de los alimentos de origen animal con mejor composición grasa.

¿Hay que guardar el huevo en heladera?

Si cuando vas al supermercado los huevos están fuera de la zona frigorífica, ¿por qué después en casa los guardas en la nevera? Tal como revela Luis Riera, director general de la consultora de seguridad alimentaria SAIA en realidad tanto el que los guarda en la nevera como el que los deja fuera actúa de forma correcta mientras el huevo esté a una temperatura inferior a los 25ºC. La clave está en que la cáscara del huevo tiene en el interior una capa fina llamada cutícula que es la que protege su interior para que no se contamine con, por ejemplo, salmonela. Eso sí, el experto revela que esa cutícula puede resultar dañada por los cambios bruscos de temperatura y que esa es uan de las razones por las que los huevos suelen conservarse fuera de las cámaras en el supermercado.

Pero entonces, ¿por qué luego los guardamos en casa en la nevera? El experto explica que es más bien una cuestión estética pues cuando los guardamos en el frigorífico conservan una mayor frescura visual (yema centrada, clara más espesa) y eso hace más agradable su consumo, pero serían igualmente seguros si se han conservado de forma correcta.

Otro consejo del experto en seguridad alimentaria a la hora de consumir los huevos es que evitemos usar como recipiente «contenedor» o separador la propia cáscara de huevo cuando vayamos a separar la clara de la yema en una preparación culinaria pues, tal como recuerda, la salmonela se encuentra en la cáscara.

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