La economía de la Patagonia Sur atraviesa una tormenta perfecta que combina el achicamiento del sector privado con una necesidad social cada vez más urgente de conseguir ingresos. Según el último informe del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB, correspondiente al primer trimestre de 2026, la región enfrenta una profunda contracción en su tejido productivo que se traduce en dos fenómenos alarmantes y directamente relacionados: la desaparición de empresas registradas y la caída en picada del empleo formal privado.
El diagnóstico del Observatorio es contundente. En los últimos años, la región sufrió la pérdida neta de 1.043 empresas y la destrucción de 24.000 puestos de trabajo formales. Lejos de tratarse de un bache temporal, el mercado de trabajo regional muestra signos de saturación: los trabajadores que son expulsados del sistema no logran reinsertarse, mientras que la presión de quienes buscan un nuevo empleo o un segundo trabajo para mitigar la crisis no para de crecer.
Radiografía de la crisis en cada provincia
El impacto del freno económico no ha sido homogéneo, pero golpeó con dureza a las tres provincias de la región. Tierra del Fuego lidera el cierre de comercios e industrias en términos porcentuales, mientras que Santa Cruz encabeza la pérdida relativa de puestos laborales.
– Chubut es la jurisdicción que más empresas perdió en términos absolutos (-514), resignando casi el 10% de su fuerza laboral privada con 8.700 asalariados menos.
– Santa Cruz exhibe la caída del empleo más severa de la región en términos proporcionales (-14,3%), un desplome que equivale a 8.100 puestos destruidos en un entramado que además vio cerrar 248 firmas.
– Tierra del Fuego muestra la situación más crítica en el sector empresarial: desapareció el 10,6% de sus compañías registradas (-281), arrastrando consigo a 7.200 puestos de trabajo formales (-14,2%).

Crece la presión por trabajar: el mapa de los aglomerados
A la par que las persianas se bajan y los puestos de trabajo se reducen, la demanda de empleo en las calles se dispara. El concepto de «presión en el mercado laboral» que mide la UNPSJB incluye no solo a los desocupados, sino a las personas que tienen un empleo informal o precario y buscan activamente incorporarse al mercado formal o sumar más horas de trabajo para llegar a fin de mes.
En el primer trimestre de 2026, los datos por ciudades encienden alarmas generalizadas:
– Río Grande / Tolhuin: Registra el índice más alto de la región con un 36,3% de presión laboral.
– Rawson / Trelew: Sigue de cerca con un 36%, consolidando una situación social compleja en el valle de Chubut.
– Ushuaia: En la capital fueguina, la presión alcanza al 27,9% de la población activa.
– Comodoro Rivadavia / Rada Tilly: Se ubica como el aglomerado con menor impacto relativo, aunque con un nada despreciable 16,3%.
El nudo del problema: El contexto actual presenta una trampa estructural. La salida de trabajadores del sector formal no encuentra un colchón en el resto de la economía regional; la reinserción es prácticamente nula, lo que empuja a miles de patagónicos a la búsqueda desesperada de alternativas en un mercado cada vez más chico.
Analizar estos indicadores provistos por la academia regional permite dimensionar la magnitud de los desafíos actuales. La Patagonia Sur, históricamente ligada a salarios altos y dinamismo laboral por sus recursos energéticos, pesqueros e industriales, hoy se enfrenta a la urgente tarea de revertir el achicamiento de su sector privado si quiere evitar un deterioro social crónico.



