Impulsan la creación de parques nacionales marítimos

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El Gobierno avanza con un ambicioso plan para proteger un 10% de la superficie del Mar Argentino, a través de la creación de parques nacionales marinos en la zona económica exclusiva (ZEE), para cumplir, antes de 2020, con compromisos internacionales asumidos durante el kirchnerismo, en los que poco se avanzó.

En 2010, el país suscribió un plan de acción conocido como “Las metas de Aichi, Japón”, que establece propósitos ambientales consensuados con la ONU para conservar la biodiversidad marina. En el acuerdo, el país se comprometió a extender de un 2,8%, su actual superficie costera protegida, a un 10% sus áreas de mar protegidas para resguardar sus ecosistemas oceánicos y mitigar potenciales extinciones, producto de la sobrepesca, la explotación petrolera, la contaminación por el tránsito marítimo y, en menor medida, los ejercicios militares.

A nivel mundial se busca aunar esfuerzos para resguardar muestras viables de poblaciones biológicas, tipos de hábitats y procesos del ecosistema oceánico y, así, crear condiciones de sustentabilidad a mediano y largo plazo.

a ley N° 27.037, sancionada en 2014, promueve la preservación de la plataforma continental y establece cinco categorías diferenciadas de protección y restricciones para el mar. Sin embargo, nunca se reglamentó. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Administración de Parques Nacionales trabajan en un decreto de reglamentación para que antes de fin de año lo firme el presidente Mauricio Macri y el Congreso pueda empezar a debatir las áreas propuestas por científicos y el Gobierno. El objetivo es integrarlas al sistema de áreas protegidas de la administración y fiscalizarlas de manera cooperativa, mediante nuevos protocolos y una sinergia de recursos provistos por los organismos que operan en el mar, como la Prefectura y la Secretaría de Pesca.

En la Consulta Nacional de Océanos, celebrada la semana pasada en Ambiente, de la que participaron distintas carteras ministeriales, académicos y científicos del Conicet, ONG, la Armada y la Prefectura, se identificaron nueve sectores de alta diversidad biológica y con especies amenazadas, para impulsarlas como áreas prioritarias de protección.

El secretario de Política Ambiental, Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, Diego Moreno, dijo a LA NACION que “se aspira a cumplir con la meta fijada en Aichi y construir una mirada integral sobre el manejo, la explotación y la conservación de los recursos marinos” para que la actividad extractiva sea sustentable a largo plazo.

Si bien el país cuenta con 61 áreas costeras protegidas, la única zona estrictamente marítima (de mar abierto) es el banco Mamuncurá-Burdwood, ubicado 150 km al este de la Isla de los Estados. Su riqueza en biodiversidad es excepcional, pero su resguardo, a cargo de la Jefatura de Gabinete, hoy es insuficiente. El total de áreas marítimas protegida del país suma 42.500 km2, lo que representa un 2,8 %, de la superficie total del Mar Argentino, de 1,5 millones de km2, con una riqueza ecosistémica de gran valor para su conservación.

“Proteger nuestro mar es una deuda pendiente y supone un salto cualitativo en temas de conservación ambiental”, dijo Emiliano Ezcurra, vicepresidente de la Administración de Parques Nacionales.

Una tendencia mundial

Australia, que en los años 70 protegió su famosa barrera de coral de la actividad pesquera para convertirla en un destino de turismo controlado a nivel mundial, e iniciativas como las de Nueva Zelanda y las de los Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama, que resguardaron con santuarios grandes porciones marítimas, son los modelos que el país busca emular, dijo Ezcurra.

“En América del Sur hay áreas protegidas famosas como Galápagos y Fernando de Noronha. Chile recientemente hizo grandes progresos para proteger varias zonas que aún resta implementar. La Argentina debe comenzar y consensuar un riguroso plan de manejo en áreas que pueden ir de la veda total de actividades extractivas, las denominadas en la ley 27.037 como reserva nacional marina estricta, a otras figuras menos restrictivas y con usos controlados”, explicó Sofía Heinonen, de la Fundación Flora y Fauna, una de las 11 ONG que apoyan la iniciativa gubernamental.

La doctora en Biología Andrea Michelson, especializada en conservación marina y coordinadora del Foro para la Conservación del Mar Patagónico, dijo a LA NACION: “Queremos que se creen áreas protegidas en el mar, más allá de la figura que tengan. Eso dependerá de las características de cada zona. Pero, en líneas generales, se trata de promover la pesca y el turismo sustentables, disminuir los niveles de contaminación y promover la conservación y las investigaciones sobre especies emblemáticas como ballenas, pingüinos, delfines y tiburones”.

Si bien las áreas a ser protegidas serán sometidas a debate, el biólogo Santiago Kaprovikas, consultor de la ONG CLT, explicó que las zonas potenciales son:

El frente marino del Río de la Plata, un área neurálgica para la conservación, por ejemplo, de la corvina rubia, principal alimento de pingüinos, albatros y lobos marinos.

El frente de la plataforma media de la provincia de Buenos Aires, que es la zona de reproducción de especies de peces como la anchoíta.

La zona de Bahía Blanca, en el área marina de aguas nacionales, denominada El Rincón, con presencia del delfín franciscana y de tortugas marinas.

La franja oceánica en Chubut, un extenso corredor marino donde se reproducen la merluza y el langostino. Un área de importancia para la alimentación de lobos y elefantes marinos, pingüinos de Magallanes, delfines y aves acuáticas.

Frente oceanográfico en Santa Cruz, área capital para las sardinas fueginas y polacas o la merluza de cola.

El talud austral en el pasaje de Drake, que incluye la península Mitre, la Isla de los Estados hasta el banco Mamuncurá- Burdwook, es un área de migración de cetáceos y aves marinas, de reproducción de la merluza negra y de peces australes. Allí se promueve una protección de carácter binacional con Chile.

El borde de la plataforma continental austral, denominada Agujero Azul, que se ubica sobre el talud de la plataforma y es relevante durante el ciclo anual del calamar argentino. Allí se registra el ingreso de barcos pesqueros ilegales.

Emiliano Ezcurra – Vicepresidente de la Adm. de Parques Nacionales

“Proteger nuestro mar es una deuda pendiente y supone un salto cualitativo en temas de conservación ambiental”

Andrea Michelson – Bióloga

“Se trata de promover la pesca y el turismo sustentables, la conservación de especies y disminuir los niveles de contaminación”

Sofía Heinonen – Fundación Flora y Fauna

“El país debe consensuar un plan de manejo que puede ir desde la veda total de actividades extractivas hasta otras medidas menos restrictivas”

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