Luenzo contra el lobby para frenar la Ley de Tarjetas de Crédito.

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En una entrevista con Télam, el senador nacional por Chubut Somos Todos, Alfredo Luenzo, discute sobre el lobby para frenar la Ley de Tarjetas de Crédito, el impacto de la Ley de Cannabis Medicinal, la caída en la extracción de crudo y las razones de la inundación en Comodoro Rivadavia.

Oriundo de Azul pero con más de tres décadas viviendo en Comodoro Rivadavia, Alfredo Luenzo incursionó en la política hace dos años, cuando el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, le pidió que se postule como senador nacional por “Chubut Somos Todos”, cargo que obtuvo en octubre de 2015.

Además de tener experiencia en periodismo y análisis político, Luenzo es psicólogo social aunque reconoce que su verdadera pasión es la música. “Soy concertista de guitarra y profesor de teoría. Del deporte, poco y nada”.

Responde a cada pregunta de Télam desde un enfoque social -en donde se nota su conocimiento psicología- y plantea que su lógica de análisis “es ver los temas desde todos los puntos de vista posibles, para luego poder tomar mejor las decisiones”.

-A fines de marzo de este año, finalmente se aprobó la Ley de Cannabis Medicinal, que garantiza -en otras cosas- el suministro de los insumos necesarios a aquellos pacientes que requieran la planta de cannabis y sus derivados. Sin embargo, algunos especialistas aseguran que es una “ley corta”, porque la legislación no contempla el autocultivo ¿Qué opinión tiene de estas afirmaciones?
-Son observaciones correctas. El tema del autocultivo hay que debatirlo porque ya se está dando. No podemos ocultar bajo una mirada de prejuicio el tema del autocultivo, porque es desconocer algo que ya está ocurriendo en la realidad. Se dio un primer paso y urgente, que era habilitar el aceite de cannabis, pero tenemos que pasar a la etapa del autocultivo.

El autocultivo tiene algunas observaciones que habría que hacer. En principio, si hablamos siempre en la producción de aceite de cannabis para una finalidad terapéutica, me preocupa la sanidad en la elaboración del producto. Por otro lado, está el tema recreativo que ya está presente en nuestra sociedad. No tengo una postura si hay que autorizarlo o no, pero hay que debatirlo entre todos. Basta con cruzar una plaza para darse cuenta que está presente en muchos de nuestros jóvenes.

Cuando se trata de ocultar o prohibir un tema, se genera el efecto contrario. De ninguna manera estoy alentando el consumo de la marihuana pero no podemos criminalizar a alguien que fuma. El tema de las adicciones está vinculado con la salud y no con el código penal. Una adicción se puede dar también con la bebida -que es legal- y produce tanto o más daño que la marihuana. Por lo tanto, hay que debatirlo con sinceridad y no con prejuicios. Porque queda bien a tus padres con un whiskey y un habano, pero está mal que un hijo se fume un porro. Las dos cosas están mal pero las adicciones no se curan con el código penal. Es un debate pendiente que tenemos que dar.

En el último tiempo, se advirtió una caída en la producción del crudo en nuestro país. Sin embargo, hace dos años que se observa que la extracción de gas tuvo un marcado aumento. Resulta interesante que el esquema de subsidios en el crudo haya comenzado a desarmarse, mientras que el de la producción de gas se sostuvo ¿A qué responde esta lógica y cuál es su relación con Vaca Muerta?
-El gas, con un precio preferencial, es mucho más atractivo para las compañías petroleras que explotar una cuenca madura como la Golfo San Jorge. Es una alternativa que compensa a veces la poca rentabilidad que ofrece el crudo Escalante.

Hay que alentar estos beneficios y ahí está presente el Estado dando precios diferenciales, un Plan Gas que se termina a fin de año pero hay trabajar para que se mantenga vigente el próximo año, porque esto nos permite que el gas pase a ser un negocio rentable y puede ser un sostén para la actividad petrolera. Es un acompañamiento que creo necesario y que debe hacer el Estado.
En cuanto a la relación con Vaca Muerta, Neuquén tiene una cuenca gasífera extraordinaria. Esto para Neuquén es un muy buen negocio pero está bien que así sea. Uno no puede estar en contra de los hermanos neuquinos. Vaca Muerta forma parte de la Patagonia y de la Argentina. Yo me remito a reivindicar que es bueno que el gas tenga un precio diferencial, que se siga manteniendo el Plan Gas en el 2018, porque nos da previsibilidad y nos da también una garantía de que hay una pata muy fuerte donde se puede apoyar la industria petrolera para seguir la explotación del crudo Escalante por los costos que tiene su extracción por las desventajas en cuanto a su calidad. Con Neuquén tenemos una diferencia de ocho, nueve y de hasta once dólares con el crudo medanito. Si nosotros no lo compensamos con el gas va a ser muy difícil que tengamos actividad ni petrolera ni gasífera en la Cuenca del Golfo San Jorge.

¿En qué estado se encuentra el proyecto de ley que busca reducir las comisiones de las tarjetas de crédito, luego de la impugnación del dictamen obtenido hace tres semanas?
-Está en el plano de una discusión reglamentaria. Lo que se está tratando de tapar u ocultar es el verdadero debate en torno a las tarjetas de crédito. Un negocio donde hay un nicho de ganancias de los 15 mil millones de pesos y hay demasiados intereses en juego. El otro tema para debatir es la financiación, que yo creo que ahí está la renta usuraria. Hay un nicho usurario que hay que desmontar a través de una ley.

Hoy con un pago mínimo al que tiene que apelar mucha de nuestra población, lo terminan usando argentinos con compras que tienen que ver con la canasta básica. Y lo hacen porque no tienen otra alternativa. En ese marco de crisis, la persona que paga el mínimo porque no puede pagar el total termina en un año pagando de lo que compró en su momento, entre un 70% y un 80% más. Esto es usura.

Justamente esto es lo que no se quiere discutir. No quiero discutir el reglamento. Discutamos qué vamos a hacer con la ley de tarjetas de crédito. Hoy si no tenés una tarjeta de crédito o débito sos un excluido social. Yo estoy totalmente de acuerdo con la política del gobierno de bancarizar a todos pero nos obligan a bancarizar en los términos que nos están proponiendo los bancos y las tarjetas de crédito. Y nos están llevando al matadero.

Yo he propuesto que aquello que no se puede pagar se ajuste a las tasas de los préstamos personales. No estoy proponiendo algo en el marco de la Unión Soviética. Se plantea un equilibrio. Si tenemos 12 millones de pobres muchos de los cuales han perdido su capacidad de compra en la canasta básica, no me vengan con la gradualidad para poder aplicar estas medidas en cinco años. El Estado tiene que intervenir. Pero a veces uno tiene la sensación de que el Estado está de un lado del mostrador y le cuesta ponerse del lado de la gente

-Desde su mirada, ¿Cómo explica el fallo de la Corte Suprema de Justicia que favoreció a represores involucrados en delitos de lesa humanidad?
-Uno no termina de comprender que buscaron nuestros jueces. Tienen que actuar y fallar en función de un contexto social, porque no pueden fallar desde una caja de cristal. Si vos defendes este fallo desde lo técnico y jurídico a mi me asusta, porque hay entonces una negación de la realidad que es muy peligrosa. Por eso quiero creer que fue un fallo ideológico.

Por otro lado, si alguien buscó el relato de la reconciliación nacional creó que se ha dado una respuesta contundente desde el poder legislativo y de la sociedad en su conjunto cuando salió a la calle y es que la política de derechos humanos llegó para quedarse. Los que han cometido delitos de lesa humanidad tienen que estar en la cárcel, sin arresto domiciliario. No hay reconciliación nacional sin verdad y justicia.

-¿Cuáles fueron los principales factores que contribuyeron a las inundaciones históricas que afectaron a Comodoro Rivadavia?
-Primero, el cambio climático está mostrando permanentemente sus síntomas y esta crisis tiene que implicar un aprendizaje. Comodoro Rivadavia no estaba preparada y lo que quedó en evidencia en esta crisis es la corrupción que hubo en la obra pública. El barro visibilizó que hay obras en las que se invirtió muchísimo y que evidentemente no son las obras que deberían haberse hecho. Ahí está el verdadero efecto nocivo que tiene la corrupción. Hay obras que realmente no funcionaron en esta contingencia, obras que podrían haber mitigado y mucho el impacto que esto ha tenido en la sociedad en su conjunto.

Comodoro Rivadavia es la principal ciudad de la Patagonia y tenemos que replantearnos qué queremos ser nosotros y qué agenda queremos de cara al futuro. Y no solamente para prepararnos para contingencias sino que es una ciudad que evidentemente no tiene una agenda de crecimiento de cara al futuro. Una sociedad que ha crecido de manera anárquica y que nadie la pudo ordenar jamás. Nos tenemos que volver a sentar y decidir qué tipo de agenda le damos a la ciudad de aquí en más, para organizarnos en todo. Ojalá que esto que pasó haya sido un aprendizaje para todos.

El debate sobre el petróleo

Luenzo asegura que en la cuestión del barril de petróleo criollo el gobierno nacional tiene una mirada más “liberal” ya que “confía mucho más en el mercado que en el rol del Estado cuando se trata de intervenir en recursos no renovables”.

-En materia de energía, hubo una decisión del Estado de comenzar, paulatinamente, a dejar de subsidiar el precio del barril de petróleo criollo, que sostenía los precios locales del petróleo por encima de los internacionales. ¿Cómo analiza esta decisión?
-Es un tema complejo. Si uno lo mira desde una posición liberal hay que decir que el mercado debe manejar la economía y que esto quede ajustado a oferta y demanda. El tema es que la variable de ajuste son los trabajadores. Y son los trabajadores en zonas como la Patagonia argentina, donde el Estado -a través de la explotación petrolera- ha tenido un rol social. Uno no puede mirar la renta petrolera solamente desde una lógica de mercado, sino como una acción de ocupación y presencia territorial de nuestros habitantes.

En la Patagonia dos más dos no es cuatro. Si el Estado no cumple un rol social -y en este caso a través de uno de sus recursos naturales- yo me pregunto quien lo hace. Nosotros no somos competitivos a nivel mercado y necesitamos de ese tipo de recursos, para que el Estado cumple el rol de contenedor social. Uno entiende que el Estado no puede estar permanentemente auxiliando de algún determinado tipo de economía, en función de esos objetivos sociales a los que me estoy remitiendo. Pero creo que en la Patagonia no se puede perder de vista este objetivo, que es un recurso que le pertenece a los argentinos, no le pertenece a las empresas que lo explotan.

Si nosotros perdemos de vista esta mirada sobre a quién le pertenecen los recursos y a quien se los concedemos para que lo exploten, vamos a entender el porque de un precio diferencial que tenemos que tener en el precio del barril y poder cumplir con esta otra misión que tiene el Estado.

Entiendo que se habían desvirtuado algunas variables en el campo laboral y esto generaba inequidades en una región como Comodoro Rivadavia. Había un grupo de trabajadores con una capacidad adquisitiva muy fuerte, pero esto colocaba la capacidad de oferta y demanda en esos términos. Si vos ibas al supermercado, las góndolas tenían precios acordes a los sueldos de esos trabajadores petroleros y dejaba excluido a los otros trabajadores que no tenían los sueldos de los petroleros.

Hoy el petróleo ha dejado de ser una variable importante en la economía y ha impactado negativamente en las cuentas públicas. No solamente se perdieron entre 4000 y 5000 puestos de trabajo sino que afectó la capacidad del estado provincial de hacer frente a sus obligaciones básicas. Por eso es importante mantener en Chubut una actividad económica en las condiciones en las que se venía dando: con subsidios, con un barril criollo, con reembolsos a los puertos patagónicos en aquel petróleo que se exporta.

Cuando analizamos el rol de la Patagonia, no lo podemos hacer con la mirada de Capital Federal. Acá el rol del Estado es importantísimo. Si no hay ventajas competitivas se pone en riesgo incluso la soberanía.

-¿Y esta cuestión la pudo debatir con el ministro de Energía, Juan José Aranguren?
-Lo hemos charlado, pero el Gobierno tiene una mirada mucho más liberal. Confía mucho más en el mercado que en el rol del Estado cuando se trata de intervenir -en este caso- en recursos no renovables. La mirada es que el mercado resuelva todo y yo creo que en la Patagonia el mercado no puede resolver todo si no está el Estado presente. El Estado algún rol tiene que cumplir.

Las empresas no pueden maximizar sus ganancias en detrimento de la provincia y, lo más grave, que maximicen sus ganancias con 4000 o 5000 trabajadores en la calle. Pero es la mirada que tiene el ministro de Energía y es una cuestión ideológica. Hemos dado el debate pero el costo no deberían haberlo pagado los trabajadores.

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