Recital del Indio: Un negocio millonario en el que la codicia y la improvisación fueron de la mano

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Además de una tragedia, el recital del Indio Solari ayer en Olavarría fue, sobre todo, un gran negocio. El costo de la entrada del show era de $800. Una cuenta rápida y sencilla, multiplicando el valor del ticket por la cantidad de gente que podría concurrir, permite afirmar que los organizadores podían aspirar a recaudar $160.000.000, más de 10 millones de dólares al cambio del día de hoy. A la luz de los resultados, muy poco fue lo destinado a la seguridad, la logística y los costos del recital.

El predio estaba habilitado para 200.000 personas: si la cifra de por sí impresiona, se torna escandalosa cuando se la compara con los 111.320 personas que viven en Olavarría, según el censo de 2010. A simple vista, el intendente Ezequiel Galli luce como un amateur irresponsable, que autorizó un recital para casi el doble del total de la población; como si la ciudad de Buenos Aires organizara un recital para seis millones de personas. Si tenemos en cuenta el cálculo de la empresa de seguridad, que estimó 380.000 personas en el predio y 40.000 fuera, su ingenuidad deriva hacia la incompetencia.

Otra comparación permite mensurar la cantidad de gente movilizada: la capacidad habilitada es similar a tres estadios de River, a lo que se le suma el hecho de que la gran mayoría de los concurrentes viven a largas distancias de Olavarría, debiendo movilizarse hasta allí en micros, combis y automóviles particulares. Semejante movilización quedó al desnudo hoy, después de la tragedia, cuando se vio que el “plan de contingencia y evacuación” del municipio no eran más que camiones para trasladar a la gente por la ruta, sin ninguna medida de seguridad.

Con el correr de las horas, trascendieron algunos detalles del descomunal negocio que se cobró dos vidas: la organización pagó apenas $300.000 por el alquiler del predio, y se desconoce cuál fue la tasa municipal que abonó. Si es que lo hizo, porque lo que es seguro es que ese impuesto no es del agrado del Indio Solari: en 2014 pidió que lo eximieran de pagarlo cuando hizo su show en Gualeguaychú.

Según afirmaron a Infobae fuentes del sector, un show de la magnitud del de ayer demanda, para tener estándares de seguridad internacionales, una inversión en seguridad cercana al millón de dólares, incluyendo bomberos y rescatistas de Cruz Roja. Otro tanto se necesita para cubrir los costos de sonido, iluminación y  logística, por lo que con una inversión de US$2.000.000 y pagando el 12% de Sadaic, al finalizar el show el Indio embolsaría cerca de US$7.000.000.

La organización de ayer en Olavarría no parece haber estado a tono con ninguna de las categoría: según los testimonios del público que concurrió, la seguridad brilló por su ausencia. Lo admitió el propio Eduardo Ruíz, encargado de la empresa salteña que formó parte de la seguridad del trágico show del Indio y que brindó seguridad en sus últimos diez recitales. “A las siete de la tarde supe que iba a ser un descontrol”, dijo Ruíz y añadió que “Fue el peor recital de la historia del Indio”.

Pero también fallaron el sonido -muchos fueron los que se quejaron porque desde sus ubicaciones no pudieron escuchar el recital-, la iluminación -había zonas prácticamente en penumbra- y la logística -no había una cantidad razonable de baños químicos, cuyo acceso además era oscuro e inseguro-.

Las declaraciones previas del intendente Galli en medios, como la entrevista que dio a Infobae días antes, son de una candidez que enternecería si no fuese porque dos personas perdieron la vida y una tercera lucha por ella. Mientras tanto, nada se sabe sobre el Indio Solari.

Fuente Infobae.

 

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