El cuento del Sapo: Hoy hay tres ciudades sin agua ¿Nos estamos acostumbrando?

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Cortes de agua todas las semanas en verano, cortes de luz cada vez mas frecuentes en Invierno, basurales a cielo abierto humeando todos los días, cloacas desbordadas, impuestos de los servicios públicos cada vez mas altos, pareciera que como sociedad nos estamos acostumbrando a estos y otras circunstancias adversas sin tratar de modificarlas.

Nada mejor para resumir esto que con el cuento del sapo. Si uno tiene un sapo y lo intenta introducir en una olla de agua caliente, el sapo salta rápidamente y escapa. En cambio si uno lo ingresa en agua fría y la pone a fuego bajo, el sapo se queda adaptando su cuerpo a la nueva temperatura hasta que muere.

En verano con los cortes de agua nos tratan cuales sapos, lo que tomamos con gran naturalidad. Así, cada verano nos quejamos un poco menos, soportamos un poco más la falta de agua, de incomodidad y deterioro de nuestra calidad de vida. Nos adaptamos, y el que puede se compra mas tanques de reserva.

En Enero de 2015 el ya fallecido economista Tomas Bulat escribía esto en su columna de INFOBAE  ‘Una de las principales virtudes del ser humano es su capacidad de adaptación a las más diversas circunstancias. Lo cual hace que ante el cambio en los contextos pueda sobrevivir sin mayores dificultades. Esa misma capacidad puede convertirse en defecto cuando las circunstancias extremas en lugar de ser tomadas como una excepcionalidad, se convierten en la norma, en la habitualidad’.

El acostumbrarnos a que pasen ciertas cosas y que, por lo tanto, no nos sorprenda y nos adaptemos a vivir con ellas es bueno, pero aceptar como normales o inmodificables circunstancias adversas sin intentar cambiarlas, se torna en defecto.

Pasar por el camino alternativo y ver el basural prendido fuego ya no nos sorprende, nos adaptamos y no respiramos por unos segundos hasta que pasa lo peor

Que se corte el agua una vez a la semana ya no nos causa tanta molestia, ponemos un tanque mas y listo

Que se corte la luz en invierno ya nos resulta familiar, el que puede se compra un grupo electrógeno y el que no puede, al menos un par de luces de emergencia y velas.

Ver a las cloacas rebalsadas por toda la ciudad, ya es parte del paisaje y no nos molesta tanto porque nos fuimos adaptando silenciosamente a este y todos los problemas antes mencionados

Bulat termina su nota diciendo lo siguiente ‘Uno de los problemas de la adaptación es la resignación. Eso normalmente sucede cuando una sociedad sufre una fuerte crisis y, por lo tanto, teme mucho volver a vivirla. Ante esto está dispuesta a relegar reclamos o adaptarse a vivir con restricciones e inconvenientes nuevos, en tanto no se trate de una crisis como la del recuerdo.’

Merecemos como Radatilenses y Comodorenses reflexionar sobre esto y no seguir siendo el sapo.

Bruno English

El Observador del Sur

 

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